• La economía global mantiene su resiliencia y evitará una recesión, con un crecimiento en torno al 3% en 2026,
    aunque ese crecimiento es desigual y sus límites se están poniendo a prueba.
  • El segundo semestre debería registrar una frágil desescalada en Oriente Medio a medida y una aceleración en
    la adopción de la IA en todos los sectores y regiones. Las restricciones geopolíticas y fiscales seguirán
    alimentando la incertidumbre, mientras que los riesgos de inflación y política monetaria se mantienen
    elevados.
  • Los inversores deben considerar múltiples escenarios y evitar el riesgo de concentración; más que alejarse de
    los activos de riesgo. Deben dar prioridad la generación de rentas y diversificar las coberturas ampliando su
    asignación a oro, activos reales y temáticas estructurales como toda la cadena de valor de la IA, la recuperación
    de la inversión de capital (capex) en Europa y las oportunidades selectivas en mercados emergentes.

¿Cuánto pueden resistir las economías y los mercados? La economía global ha demostrado hasta ahora resiliencia, apoyada en la inversión vinculada a la inteligencia artificial (IA) y a la autonomía estratégica. El segundo semestre pondrá a prueba la magnitud de los shocks que las economías, los responsables de política económica y los mercados son capaces de absorber. El crecimiento será desigual y la inflación puede ser volátil. Los riesgos de política monetaria se intensifican, mientras que el reducido espacio fiscal y el aumento de las necesidades de gasto apuntan a una mayor volatilidad de los tipos de interés.

Escenario central: Frágil desescalada en un contexto de adopción generalizada de la IA. Esperamos una frágil desescalada en el Estrecho de Ormuz y unos precios del petróleo en torno a los 80-90 dólares por barril a finales de año. Un repricing gradual contribuirá a que la economía global evite una recesión. Como resultado, hemos recortado la mayoría de nuestras previsiones de crecimiento.

Ante los riesgos geopolíticos y una inflación por encima del objetivo, los bancos centrales podrían centrarse más en anclar las expectativas de inflación que en apoyar la economía. Esperamos que la Reserva Federal y los principales bancos centrales de mercados emergentes mantengan los tipos sin cambios, y que el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón suban los tipos una vez antes de final de año.

Nuestro escenario a la baja contempla un shock macroeconómico y financiero derivado ya sea del fracaso del acuerdo en Oriente Medio o de una corrección brusca en el sector de la IA, con renovadas presiones inflacionistas y riesgo de recesión. El escenario optimista al alza contempla una reapertura del Estrecho más clara y creíble que impulse la desinflación y refuerce la confianza de consumidores e inversores, junto con una ampliación virtuosa del ciclo de la IA.

Monica Defend, directora del Amundi Investment Institute, destaca que "Los inversores se enfrentan a un mundo en el que la independencia de los bancos centrales está siendo puesta a prueba, la inflación es más volátil y los riesgos de concentración aumentan. Las mejores carteras para este nuevo régimen deben ser capaces de resistir diferentes escenarios: necesitan estar diversificadas por divisas, invertidas en activos reales y oro, y explorar sectores de renta variable y temáticas estructurales con disciplina."

 

Vincent Mortier, director de Inversiones del Grupo Amundi, añadió: "A medida que el relato de la IA pasa de quién puede construir la frontera tecnológica a quién puede escalarla, invertir consistirá en buscar amplitud a lo largo de toda la cadena de valor y diversificarse frente a los riesgos tecnológicos, geopolíticos y físicos."
Implicaciones para la inversión: Toma de riesgo selectiva para carteras duraderas
Abogamos por una reasignación selectiva del riesgo en lugar de una retirada defensiva. A medida que la geopolítica, la inflación y los riesgos de concentración condicionan los mercados y las decisiones de política económica, las carteras deben construirse en torno al carry, la solidez de los beneficios, el poder de fijación de precios, la liquidez, la diversificación y la exposición a historias de crecimiento a largo plazo vinculadas a la autonomía estratégica, el realineamiento geopolítico y el despliegue de la IA en el mundo físico.

  • Ajustarse al 'reseteo de los rendimientos' en Renta Fija — Los bonos ofrecen retornos atractivos, pero los riesgos fiscales y de inflación cuestionan su papel como cobertura. Favorecemos, por tanto, la flexibilidad regional con un sesgo hacia Europa, los bonos ligados a la inflación y compañías con balances sólidos y carry de calidad en crédito Investment Grade.
  • Buscar amplitud y evitar la concentración en Renta Variable — Los mercados de renta variable requieren una mayor selectividad por sectores y países. La IA ya no es solo una historia tecnológica y las oportunidades se desplazan a lo largo de la cadena de valor (energía, infraestructuras, equipamiento, software, robótica y adoptantes). A más largo plazo, anticipamos una historia de recuperación del gasto de capital en Europa impulsada por el foco en la autonomía estratégica en defensa, energía, infraestructuras e IA. La región se beneficiará a medida que los inversores busquen oportunidades más allá de los activos denominados en dólares. La renta variable japonesa también cuenta con el respaldo de factores estructurales a largo plazo.
  • Los Mercados Emergentes ofrecen oportunidades selectivas — y también deberían beneficiarse de la rotación del capital. En términos generales, favorecemos la deuda de mercados emergentes, a los exportadores de materias primas y buscamos oportunidades impulsadas por la tecnología en Asia. Somos neutrales en China y positivos en India, ya que la historia de crecimiento estructural del país se mantiene intacta a pesar de su vulnerabilidad al shock del petróleo.
  • Las coberturas también deben adaptarse, ya que las correlaciones tradicionales pueden no mantenerse —. Esto exige un mayor protagonismo de los activos reales (infraestructuras y deuda privada), el oro, las materias primas y divisas seleccionadas. El dólar debería tener un rendimiento inferior al de la mayoría de las divisas, en particular las vinculadas a las materias primas, y prolongar su tendencia de depreciación a largo plazo.

Según Víctor de la Morena, Director de Inversiones de Amundi Iberia, “En el próximo semestre seguiremos pendientes de tres grandes variables: la evolución de los precios del petróleo; un crecimiento económico desigual por regiones; y la inflación, que determinará las políticas de los bancos centrales. Con todo ello en cuenta, observamos un mercado de renta variable impulsado por una fuerte inercia alcista, con los índices en máximos y valoraciones elevadas, donde resulta fundamental analizar en detalle las particularidades de sectores como la Inteligencia Artificial para encontrar oportunidades de inversión. En renta fija, la atención de los inversores seguirá centrada en los datos de IPC, para encontrar puntos de entrada cuando la inflación toque máximos previsiblemente antes de que acabe el año. En este entorno, las coberturas se vuelven estratégicas para evitar la volatilidad y reforzar la resiliencia de las carteras”.